Mientras continúa con la puesta a punto tras su lesión, el defensor canalla reapareció fuera de las canchas… y cerca de la parrilla.
Carlos Quintana, defensor central de Rosario Central, continúa atravesando una larga y exigente recuperación luego de la ruptura de ligamentos que lo mantiene alejado de la competencia oficial. En medio de ese proceso silencioso y sacrificado, el zaguero volvió a ser noticia, aunque esta vez lejos del Gigante de Arroyito y más cerca del olor a carbón.
Según pudo confirmar GaliSports, Quintana fue visto en las inmediaciones de Jorgito Junior, el clásico restaurante de comida rápida local, acompañado por su familia y con un pedido que no pasó desapercibido. Vestido de civil, con una gorra negra con la inscripción YPF y unos infaltables Ray-Ban Aviador, el defensor intentó pasar desapercibido… sin éxito.
Testigos del lugar aseguran que el jugador solicitó varios combos para llevar, demostrando que el espíritu de equipo no se pierde ni fuera de la cancha. Pero el dato que encendió el radar canalla fue el pedido personal del central: un choripán completo, con provenzal, chimichurri y una llamativa mayonesa con jamón, combinación que despertó aplausos, sonrisas y algún que otro comentario futbolero entre los presentes.
Desde el entorno del club llevan tranquilidad y aseguran que el episodio no altera en absoluto el plan de recuperación del defensor, que continúa trabajando para volver en óptimas condiciones. “La cabeza también se recupera”, deslizó alguien cercano al jugador entre risas.
Carlos Quintana sigue fuera de las canchas, pero demuestra que el ADN canalla se mantiene firme: sacrificio, familia… y un buen chori cuando el cuerpo lo pide.

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